Aguaribay es vida, es fuerza, es esperanza. Aguaribay es fruto de un constante movimiento y permanente transformación, no sólo de las personas que conforman esta comunidad sino de aquellas ideas, sueños, propósitos que desde un esbozo etérico y colectivo, toman cauce y son materializadas para resolver necesidades concretas.
Es este caso específico: nuevas aulas para albergar a más estudiantes.
Para Aguaribay no existen «imposibles», en estos años aprendió a buscarle la vuelta a cada desafío, incluída la pandemia, desarrolló la capacidad de abrir puertas que estaban cerradas y de sostener y mantenerse en pie durante importantes momentos-visagras de su historia.
Y así se unieron cuerpos y corazones decididos a concretar, a colaborar, trabajo comunitario y fraterno que comenzó a pulsar, horas de compartires que enriquecieron y promovieron infinitos vínculos y encuentros.
Hoy, para acercarnos a esta historia, invitamos a un papá, Leo, quien está con su familia desde los inicios de esta Escuela, y participó activamente de este proceso, a que nos cuente un poco más!
– ¡Buenos días Leo! Gracias por estar aquí compartiendonos desde tu vivencia la experiencia de haber sido parte de la concreción de estas primeras nuevas aulas.
Contános: ¿Cuándo surge esta necesidad de «crecer» espacialmente?
– Buenos días querida Aguaribay…!
Les cuento un poco de lo que voy recordando! Este pulso de expansión viene de allá por fines del año 2019. En aquel entonces contábamos con 67 estudiantes en total y continuaban sumándose familias, en un flujo natural de crecimiento constante. El espacio físico de aulas era claramente poco, la necesidad de ampliarnos urgía y se hizo presente.
El edificio de la Escuela Aguaribay, predio donde funcionamos actualmente, nos había quedado «chico» para ese entonces. Éste constaba de unos 335 m2 con unas seis habitaciones, tres baños, una cocina y un despacho de gestión. Además, un patio de 5000 m2, aproximadamente con gran jardín y una añosa arboleda, que nos inspiraba y abría el abanico de posibilidades para emprender este nuevo viaje.

– ¿Cómo fue ese momento de la acción, de dar el primer paso?¿cómo arrancaron? ¿recibieron ayuda para llevarla adelante?
– Recuerdo que nos pusimos en búsqueda de fondos, financiamiento, donaciones para construir nuevas salas y, gratamente, a fines de 2019 logramos conseguir una donación muy significativa a la que luego, en el transcurso del proceso constructivo, se fueron sumando varias más que, hicieron posible la construcción de las tan anheladas aulas para nuestros grupos de primero y segundo grado que ya eran para el año 2021, alrededor de 20 estudiantes en cada sala. No era posible comenzar en el edificio anterior. La construcción de las aulas costó alrededor de 30.000 USD de los cuales, la donación más importante fue la de la Asociación Freunde Waldorf representando un 30% del monto, luego la donación de paneles aislantes para construcción de techos y muros de la empresa local Friolatina que representó un 20% del valor de la obra. Hubo también, aporte de otras empresas como Electec con materiales eléctricos, Energe con la climatización solar de las salas y fundamentalmente, el aporte de la comunidad en materiales y mano de obra para la realización de la construcción. El trabajo de construcción comenzó en noviembre de 2019, luego tuvo que hacerse en el marco de las restricciones de circulación que imponía el contexto de la pandemia de COVID durante el 2020, pero aún así logramos finalizar la obra para julio de 2021.
Comenzando el 2022 ya contábamos con 104 estudiantes. Hoy somos 142.

– ¡Qué desafío! Y la construcción: ¿la llevaron adelante ustedes? ¿cómo se organizaron?
– Así es! La comunidad de madres y padres está formada por familias jóvenes en busca de nuevos paradigmas educativos y de crianza que promueva el desarrollo de la niñez, como seres humanos completos y plenos y puedan establecerse formas de relacionarse más sanas, empáticas y de apoyo entre las familias así como con el Ambiente natural.
Nos organizamos en comisiones de trabajo para sostener la escuela: Infraestructura y Mantenimiento, Comunicación, Eventos, Economía y Gestión y, debido a dificultades económicas, hemos agregado un espacio de Proyectos Productivos.

– Qué bonito debe haber sido para cada estudiante y docente recibir no sólo las nuevas aulas, sino todo el cariño y trabajo que le pusieron. ¿Recordás cómo fue ese momento en el que las recibieron?
– Mmmm, si si. Mediados del 2021… felizmente terminadas fueron muy bien recibidas por niños y niñas ya que pudieron realizar sus actividades diarias sin problemas de espacio, con buena iluminación y ventilación, que habían sido importantes requisitos a lograr.
Ese encuentro fue un momento muy especial en el que se mostraron muy felices y con mucha emoción de habitar junto con el equipo docente estos nuevos espacios llenándolos de luz, color, movimiento y grandes experiencias y vivencias transcurridas.
Materiales nobles como la madera que usamos casi en su totalidad, sumaron un plus de calidez y cobijo, únicos para estos grados.
– ¿Cómo viviste vos el proceso como padre que participó?
– Con mucho entusiasmo e ímpetu. Un proceso que atravesó a la familia entera, compartir domingos y sábados en contexto de pandemia era una oportunidad de encuentro social muy comprometido, con los riesgos que eso significaba, pero con gran convicción, optimismo y esperanza.
– ¿Con estas aulas cubrieron las necesidades de espacio que tenían?
– En ese momento si! Pero luego hemos seguido creciendo y lo seguimos haciendo cada día, por lo que hemos tenido que seguir construyendo …años posteriores edificamos 2 salas más, que hoy corresponden a 2º y 6º. Y este año, está en creación un aula domo, esperemos que ya sea la última! jaja


– Por último: ¿quisieras agradecer a alguien o contar algo más de la experiencia?
– Si! Me gustaría agradecer enormemente a la Freunde der Erziehungskunst Rudolf Steiners por su acompañamiento y colaboración para hacer realidad este hermoso proyecto y parte de los que continuaron a futuro. Al cuerpo docente de Aguaribay, que día a día construye con la niñez la escuela, a la Federación Redes de Escuelas Waldorf Argentina que acompañó nuestro desempeño…hoy somos referentes de Cuyo y cobijamos en nuestra escuela la formación en pedagógica Waldorf Córdoba sede Mendoza. A cada integrante de este gran organismo comunitario por hacerlo posible, hoy somos escuela gracias a todas y a cada una de las personas que hacemos y apoyamos a Aguaribay, GRAN árbol!
¡Agradecemos tu compartir Leo!